The White Lotus

Una obra maestra de la incomodidad / A masterpiece of discomfort

por Daniel Burman

La serie es una obra maestra de la incomodidad, una comedia dramática que convierte a un exclusivo resort en escenario de una sutil y feroz lucha de clases, una mirada acerca de cómo los ricos conciben el mundo, a través de una serie de apuntes psicológicos, sociológicos e ideológicos por momentos ácidos y desopilantes, pero siempre profundos, que atraviesan los filosos diálogos, los conflictos y las conductas de sus personajes. Un resort donde, además, ocurrirá una muerte.Reseña

Luego de un prólogo en un aeropuerto de Hawái donde vemos a uno de los protagonistas de la serie solo y el embarque de un cuerpo, la acción es un largo flashback que relata el arribo y la estadía de un grupo de turistas en un exclusivo resort en la isla de Maui, a lo largo de una semana, así como también su interacción con parte del personal del hotel.

Al principio, cuesta ubicarse en The White Lotus, encontrarle el tono y la intención en sus primeros capítulos. Pero luego algo se acomoda y la miniserie y sus personajes nos capturan inmediatamente.

TWL es una obra maestra de la incomodidad, una comedia dramática con diálogos filosos que convierte al resort en un tan sutil como feroz escenario de la lucha de clases, una mirada acerca de cómo los ricos conciben el mundo a través de una serie de apuntes psicológicos, sociológicos e ideológicos por momentos ácidos y desopilantes (y siempre profundos) que atraviesan los diálogos y los conflictos que se desatan entre los personajes y en sus conductas, donde también son relevantes hasta las tapas de los libros que leen en algunas escenas.

El contingente de turistas está conformado por una pareja de recién casados, Rachel y Shane (una notable Alexandra Daddario y Jake Lacy), Tanya, una conflictuada mujer madura que se propone arrojar al mar las cenizas de su madre (Jennifer Cooolidge) y una familia conformada por Nicole, una influyente directora financiera (Connie Britton), su esposo Mark (Steve Zahn) y sus hijos Olivia (Sidney Sweenny, de estacada actuación en Euphoria) y su hermano Quinn (Fred Hechinger, el vecinito de Amy Adams en La mujer de la ventana) con su invitada Paula, una invitada amiga de Olivia (Brittany O’Grady). Del lado del resort, se suman a ellos, entre otros, Armond, su gerente general (un tremendo Murray Bartlett) y la encantadora Belinda, gerenta del spa (Natasha Rotwell).

Una vez inmersos en la dinámica de la serie y consolidada la potencia de sus personajes, amaremos a algunos y detestaremos a otros (o ambas cosas) y rápidamente pasará a segundo plano o nos olvidaremos del cuerpo que aparece en el prólogo; la trama nos captura más como comedia dramática coral que como antecedente de un posible asesinato en un policial (aún más que en Big Little Lies). Es notable la habilidad del director Mike White de orquestar esa coralidad alternando escenas de creciente brevedad entre los grupos de personajes en los momentos culminantes, respaldadas por la banda sonora de Cristóbal Tapia de Veer (Utopía,) que alterna sonoridades primitivas y selváticas con emotivos corales hawaianos y religiosos que acompañan desde situaciones que amenazan con un inminente desastre hasta pequeñas epifanías.

En cuanto al poderoso capítulo final, con sus perdedores y ganadores, dejará un sabor amargo y alguna resolución en algún punto polémica.

The series is a masterpiece of discomfort, a dramatic comedy that turns an exclusive resort into the scene of a subtle and fierce class struggle, a look at how the rich conceive the world, through a series of psychological notes, Sociological and ideological at times acidic and hilarious, but always profound, that go through the sharp dialogues, conflicts and behaviors of its characters. A resort where, in addition, a death will occur.

After a prologue at an airport in Hawaii where we see one of the protagonists of the series alone and the shipment of a body, the action is a long flashback that recounts the arrival and stay of a group of tourists in an exclusive resort in the island of Maui, over the course of a week, as well as his interaction with some of the hotel staff.

At first, it is difficult to locate yourself in The White Lotus, to find the tone and the intention in its first chapters. But then something settles in and the miniseries and its characters immediately capture us.

TWL is a masterpiece of discomfort, a dramatic comedy with sharp dialogue that turns the resort into a subtle and fierce scene of class struggle, a look at how the rich conceive the world through a series of psychological notes , sociological and ideological at times acidic and hilarious (and always profound) that go through the dialogues and conflicts that are unleashed between the characters and in their behaviors, where even the covers of the books they read in some scenes are also relevant.

The contingent of tourists is made up of a newly married couple, Rachel and Shane (a notable Alexandra Daddario and Jake Lacy), Tanya, a troubled mature woman who sets out to throw the ashes of her mother (Jennifer Cooolidge) into the sea and a family made up of Nicole, an influential CFO (Connie Britton), her husband Mark (Steve Zahn) and their children Olivia (Sidney Sweenny, who has played in Euphoria) and her brother Quinn (Fred Hechinger, Amy Adams’s neighbor in The Woman of the Window) and Paula, a guest friend of Olivia (Brittany O’Grady). On the resort side, they are joined by, among others, Armond, its general manager (a tremendous Murray Bartlett) and the lovely Belinda, spa manager (Natasha Rotwell).

Once immersed in the dynamics of the series and consolidated the power of its characters, we will love some and detest others (or both) and it will quickly go to the background or we will forget the body that appears in the prologue; the plot captures us more as a choral dramatic comedy than as a precursor to a possible murder in a crime (even more so than in Big Little Lies). The ability of director Mike White to orchestrate this choir, alternating scenes of increasing brevity between the groups of characters in the culminating moments, respaldado por la banda sonora de Cristóbal Tapia de Veer (Utopia,) que alterna sonidos primitivos y selváticos con corales emocionales y religiosos hawaianos que acompañan desde situaciones que amenazan con un desastre inminente hasta pequeñas epifanías.

As for the powerful final chapter, with its losers and its winners, it will leave a bitter taste and some resolutions at some point controversial.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on August 16, 2021.

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Impresiones de Daniel Burman

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