The Humans

por Daniel Burman

La película deja una sensación de doble estafa: la de un drama que se revela mayormente anodino o convencional y la de una película de terror que no es tal sino simplemente un dispositivo narrativo.

https://impresionescinefilas.wordpress.com/2022/08/18/the-humans/

Brigid y Richard (Beanie Feldstein y Steven Yeun) son una pareja joven que invitan a los padres de ella (Jayne Houdyshell-notable- y Richard Jenkins), a su abuela (June Squibb), aquejada de demencia senil y a la hermana de ella (la comediante Amy Schumer) a una cena del Día de Acción de Gracias en un dúplex que alquilaron recientemente en el barrio chino neoyorkino.

La película es una trasposición cinematográfica de una obra de teatro de Stephen Karam (también director de la película) estrenada en Broadway en 2016.

El arco narrativo de The Humans es el típico iceberg de muchas obras de teatro-cenas corales: transcurre casi en tiempo real, se acumulan algunas tensiones y lentamente el peso y el suspenso de lo no dicho y sumergido va cediendo gradualmente el paso a revelaciones y confesiones.

Seguramente Karam se hizo la pregunta que se hacen todos los dramaturgos devenidos cineastas: ¿cómo hago para que la adaptación cinematográfica no resulte teatral o, al menos, no muy teatral? No vi la obra teatral, pero el recurso empleado al menos en la película es convertir a la casa en un séptimo personaje, una casa que “comenta”, refleja o profundiza los malestares de los personajes, al mejor estilo de las películas de terror. El director generalmente encuadra a sus personajes en planos generales y lejanos y muchas veces obstaculizados por la algo laberíntica estructura del sin embargo amplio dúplex, poniendo al espectador en el lugar y distancia de una butaca teatral, pero es a los detalles de la casa a quien dedica muchas veces los primeros planos, una casa donde cobran un protagonismo inquietante sus ruidos.

A veces el minimalismo es un recurso potente, donde la parte sumergida del iceberg, lo no dicho, lo gestual, intriga y se siente de manera poderosa (basta ver como excelentes ejemplos Aloners y Lamb, también por MUBI). Pero en este caso, lo sumergido bajo la línea de flotación (que no es mucho) se va revelando de manera deliberadamente anticlimática dejando una sensación de doble estafa: la de un drama que se revela mayormente anodino o convencional y la de una película de terror que no es tal sino simplemente un recurso narrativo.

The film leaves a sensation of a double swindle: that of a drama that turns out to be mostly bland or conventional and that of a horror movie that is not such but simply a narrative device.

Brigid and Richard (Beanie Feldstein and Steven Yeun) are a young couple who invite her parents (Jayne Houdyshell-notable- and Richard Jenkins), her grandmother (June Squibb), suffering from senile dementia and her sister (comedian Amy Schumer) to a Thanksgiving dinner in a recently rented duplex in New York’s Chinatown.

The film is a film transposition of a play by Stephen Karam (also director of the film) which premiered on Broadway in 2016.

The narrative arc of The Humans is the typical iceberg of many choral dinner-plays: it takes place almost in real time, some tensions build up and slowly the weight and suspense of the unsaid and submerged gradually give way to revelations and confessions.

Surely Karam asked himself the question that all playwrights turned filmmakers ask themselves: how do I make the film adaptation not theatrical or, at least, not very theatrical? I did not see the play, but the resource used, at least in the film, is to turn the house into a seventh character, a house that “comments”, reflects or deepens the discomfort of the characters, in the best style of horror films. The director generally frames his characters in general and distant shots and often hampered by the somewhat labyrinthine structure of the albeit spacious duplex, putting the viewer in the place and distance of a theatrical seat, but it is the details of the house that many times he dedicates close-ups, a house where its noises take on a disturbing role.

Sometimes minimalism is a powerful resource, where the submerged part of the iceberg, the unsaid, the gestural, intrigues and feels powerful (just look at the excellent examples of Aloners and Lamb, also by MUBI). But in this case, what is submerged below the waterline (which is not much) is revealed in a deliberately anticlimactic way, leaving a sensation of a double scam: that of a drama that is revealed to be mostly bland or conventional and that of a horror movie. which is not such but simply a narrative resource.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on August 18, 2022.

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Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

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