The Crown — Temporada/Season 5

por Daniel Burman

Una temporada un peldaño por debajo de la cuarta, con menos política doméstica e internacional y mayor énfasis en la dinámica familiar (que también es una cuestión de Estado), con la relación entre el Príncipe Carlos y Lady Diana en el centro de la escena y una creciente rivalidad entre el Príncipe de Gales y su madre (donde se mezcla lo personal y lo político) y lo que esto significa mirado desde hoy para un heredero que debió esperar todavía 30 años más para acceder al trono.

La quinta temporada de The Crown recorre parte de la década del 90 y le ha tocado la renovación de la plana mayor de su elenco, con el golpe que esto supone en algunos casos.

Indudablemente, el reciente fallecimiento de Isabel II le otorga un renovado interés a la serie, que desnuda que las internas entre la reina y el heredero Carlos ya eran de larga data y que la espera del Príncipe de Gales para acceder al trono debería prolongarse nada menos que 30 años más. La mezcla entre lo personal y lo político en ese conflicto está desarrollada de manera muy lograda.

La temporada está más volcada a la dinámica familiar, con la rivalidad entre Carlos y su madre (con un heredero aparentemente interesado en renovar la monarquía) y con varios capítulos dedicados a la crisis y disolución del matrimonio del príncipe con Lady Diana Spencer. Hay menos política y menos política internacional -acaso como un reflejo de la cada vez menor importancia del Reino Unido en el tablero mundial- y una presencia más notoria de la prensa y sus operaciones en torno a la familia real. Un capítulo (quizás el más florido) pega un impensado salto atrás en el tiempo relatando un hecho histórico con inesperadas consecuencias en el presente de la acción.

En cuanto al elenco, la gran Olivia Colman debe cederle el puesto a una Imelda Staunton que compone a una reina casi septuagenaria firmemente aferrada al trono y a sus privilegios y los de la familia real y a seguir manejando la vida matrimonial y afectiva de sus hijos e hijas como cuestión de Estado, aunque a veces semeje una amable abuelita; en más de una ocasión ella afirma que la corona es un “compromiso de por vida”. Dominic West asume un Príncipe Carlos con inquietudes y ambiciones y en permanente lista de espera; esta vez la Princesa Margarita recae en una exquisita Lesley Manville (que protagoniza uno de los mejores capítulos), Jonathan Pryce es un Príncipe Felipe activo en la toma de algunas decisiones políticas (la dinámica de la pareja real siempre resulta interesante y reveladora) y Olivia Williams asume el rol de Camila Parker Bowles, la eterna amante del príncipe heredero. Es de destacar la muy buena composición que hace Elizabeth Debicki de una Lady Di seductora, resuelta y melancólica, de quien seguramente se tuvo en cuenta su papel de esposa relegada en la serie The Night Manager para su elección. Esta parte del reinado de Isabel II se corresponde al mandato del conservador John Major (Jonny Lee Miller) como Primer Ministro.

En suma, una temporada quizá un peldaño por debajo de la Temporada 4, aunque con su habitual excelencia actoral, ajustados diálogos, las esperadas entrevistas privadas y oficiales donde la reina ejerce su poder y el consabido despliegue de producción. Puesto a elegir entre los capítulos de esta temporada, me quedo con el de Manville (Annus Horribilis), el titulado Pólvora y el último.

A season one step below the fourth, with less domestic and international politics and more emphasis on family dynamics (which is also a matter of State), with the relationship between Prince Charles and Lady Diana taking center stage and a growing rivalry between the Prince of Wales and his mother (where the personal and the political are mixed) and what this means from today for an heir who had to wait another 30 years to access the throne.

The fifth season of The Crown covers part of the 90s and has had to renew the staff of its cast, with the blow that this entails in some cases.

Undoubtedly, the recent death of Elizabeth II gives renewed interest to the series, which reveals that the internships between the queen and the heir Charles were already long-standing and that the wait for the Prince of Wales to access the throne should be prolonged no less. than 30 more years. The mixture between the personal and the political in that conflict is developed in a very successful way.

The season is more focused on family dynamics, with the rivalry between Carlos and his mother (with an heir apparently interested in renewing the monarchy) and with several chapters dedicated to the crisis and dissolution of the prince’s marriage to Lady Diana Spencer. There is less politics and less international politics — perhaps as a reflection of the declining importance of the United Kingdom on the world stage — and a more visible presence of the press and its operations around the royal family. One chapter (perhaps the most flowery) takes an unexpected leap back in time recounting a historical event with unexpected consequences in the present of the action.

As for the cast, the great Olivia Colman must give up the position to an Imelda Staunton who makes up an almost seventy-year-old queen firmly clinging to the throne and her privileges and those of the royal family and to continue managing the married and emotional life of her sons and daughters. as a matter of State, although sometimes she resembles a kind granny; on more than one occasion she affirms that the crown is a “lifetime commitment”. Dominic West assumes a Prince Charles with concerns and ambitions and on a permanent waiting list; this time Princess Margaret falls on an exquisite Lesley Manville (who stars in one of the best chapters), Jonathan Pryce is a Prince Philip who is active in making some political decisions (the dynamics of the royal couple are always interesting and revealing) and Olivia Williams assumes the role of Camila Parker Bowles, the eternal lover of the crown prince. It is worth noting the very good composition that Elizabeth Debicki makes of a seductive, resolute and melancholic Lady Di, whose role as a relegated wife in the series The Night Manager was surely taken into account for her election. This part of the reign of Elizabeth II corresponds to the term of the Conservative John Major (Jonny Lee Miller) as Prime Minister.

In short, a season perhaps one step below Season 4, although with its usual acting excellence, tight dialogues, the expected private and official interviews where the queen exercises her power and the well-known production display. Put to choose between the chapters of this season, I prefer the Manville (Annus Horribilis), the titled Gunpowder and the last one.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on December 4, 2022.

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Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

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