Mi policía / My Policeman

por Daniel Burman

El director Michael Grandage desarrolla el relato con sobriedad, fluidez y delicadeza, pero al mismo tiempo, sin concesiones y sin los falsos pudores propios de cierto engolado cine inglés de qualité, apoyado en un descollante sexteto protagónico. Una película que también viene muy a cuento a pocos días de celebrarse el Mundial en un país como Qatar, que en pleno 2022 reprime penalmente la homosexualidad, como la Inglaterra de los 50s donde transcurre la mayor parte de la historia.

En los años 90s, Marion recibe y aloja a Patrick en su casa de Brighton, para cuidarlo, luego de que éste sufriera un ACV, sin mucho apoyo por parte de Tom, el marido de la primera. ¿Por qué ella toma esa decisión? La película propone un viaje al pasado de los tres para dilucidar la cuestión.

Y ese pasado transcurre en la Brighton de los años 50, donde Marion, una joven maestra, inicia un romance con Tom, un policía y la joven pareja se vincula con Patrick, el curador del museo de artes plásticas de la ciudad balnearia, un joven gay que debe vivir su homosexualidad en forma clandestina, en una época en la que esta estaba penalizada con cárcel en Inglaterra.

Curiosamente, algunos han criticado la “previsibilidad” del triángulo que conforman los tres personajes, cuando el mérito de la película no radica en el suspenso al respecto sino en mostrar cómo procesan los tres sus vínculos y en cómo la época y el contexto condicionan sus reacciones y sus conductas. Y en confirmar, al mismo tiempo, que hay reacciones y conductas que están más allá de las épocas y que acaso buscan trascenderlas.

El director Michael Grandage desarrolla el relato con sobriedad, fluidez y delicadeza, pero al mismo tiempo, sin concesiones ni falsos pudores, como lo demuestran algunas escenas eróticas de la película. Por otro lado, es muy acertado el manejo de las líneas temporales, con revelaciones que van arrojando nuevas luces sobre la historia y los personajes. No estamos ante el engolado cine inglés de qualité sino ante un relato que conmueve, con personajes que hablan lo justo y que dicen mucho con sus gestos, sus miradas y sus silencios.

El sexteto protagónico está conformado por Emma Corrin (Lady Di en The Crown 4) como Marion, Harry Styles como Tom y David Dawson como Patrick y Gina McKee, Linus Roache y Rupert Everett (todo un guiño a ese cine inglés de qualité marca Ivory/Forster) en sus versiones maduras, siendo descollante el desempeño de los cuatro primeros.

Una película que también viene muy a cuento a pocos días de celebrarse el mundial en un país como Qatar, que en pleno 2022 reprime penalmente la homosexualidad, como en la Inglaterra de los 50s.

Director Michael Grandage develops the story with sobriety, fluency and delicacy, but at the same time, without concessions and without the false modesty typical of a certain oily quality English cinema, supported by an outstanding leading sextet. A film that is also very relevant a few days before the World Cup is held in a country like Qatar, which in the middle of 2022 criminally represses homosexuality, like the England of the 50s where most of the story takes place.

In the 90s, Marion welcomes Patrick in her Brighton home to take care of him after he suffered a stroke, without much support from Marion’s husband, Tom. Why does she make that decision? The film proposes a trip to the past of the three to elucidate the question.

And that past takes place in Brighton in the 1950s, where Marion, a young teacher, begins an affair with Tom, a policeman, and the young couple bonds with Patrick, the curator of the fine arts museum in the seaside resort, a young gay who must live his homosexuality clandestinely, at a time when it was penalized with jail in England.

Interestingly, some have criticized the “predictability” of the triangle made up of the three characters, when the merit of the film does not lie in the suspense in this regard, but in showing how the three process their links and how the time and context condition their reactions. and their behaviors. And in confirming, at the same time, that there are reactions and behaviors that are beyond the times and that perhaps seek to transcend them.

Director Michael Grandage develops the story with sobriety, fluency and delicacy, but at the same time, without concessions or false modesty, as shown by some of the film’s erotic scenes. On the other hand, the handling of the timelines is very successful, with revelations that shed new light on the story and the characters. We are not looking at qualité English cinema, but rather a story that moves, with characters who speak justly and who say a lot with their gestures, their looks and their silences.

The leading sextet is made up of Emma Corrin (Lady Di in The Crown 4) as Marion, Harry Styles as Tom and David Dawson as Patrick and Gina McKee, Linus Roache and Rupert Everett (all a nod to that quality English cinema brand Ivory/ Forster) in its mature versions, the performance of the first four being outstanding.

A film that is also very relevant a few days before the World Cup is held in a country like Qatar, which in the middle of 2022 criminally represses homosexuality, as in England in the 50s.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on November 12, 2022.

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Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

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