Luca

por Daniel Burman

Un intenso espíritu vintage recorre este ultracolorido e italianísimo film sobre la amistad y la identidad, con sus facetas de asimilación o mimetización y de ocultamiento por los peligros de una asunción plena.

Luca es un niño marino que vive felizmente con su familia en el fondo del mar y se dedica a pastorear peces. Tiene prohibido salir a la superficie porque los humanos consideran a los de su especie como monstruos marinos y los cazan con sus arpones. Pero el azar lleva a Luca a la superficie, donde conoce a Alberto (otro ser como él), con quien establece una amistad e ingresa en el mundo de los humanos.

La película de Enrico Casarosa para el sello Pixar transcurre en Portorosso, un escarpado y encantador pueblito de la Riviera italiana; Luca emana una intensa “italianidad” vintage que va más allá de ciertos estereotipos que ostenta exprofeso. La trama es sencilla y se articula en torno a la participación de los dos amigos en un triatlón para ganar una moto Vespa (otro ícono italiano). Para ello forman equipo con Giulia, una aguerrida y curiosa niña que pasa los veranos con su padre en el pueblo. Pero Luca y Alberto viven con el permanente temor de que su identidad (y condición) sea descubierta y generar con ello la hostilidad de los lugareños. En este sentido, la amenaza toma también un cariz cómico encarnada en un logradísimo personaje animal.

El film transcurre entre el humor físico, algo de costumbrismo a la italiana, la melancolía y dos o tres intensos picos emotivos. La animación es muy agradable, cálida y colorida, pero alejada del hiperrealismo.

Y finalmente arribamos al terreno de las interpretaciones, que son múltiples. Si bien la película respira por momentos un itálico aire a Llámame por tu nombre, no comparto que necesariamente refleje una amistad gay o protogay (más allá de un gracioso chiste visual que sí apunta a la diversidad sexual). Pero creo que sí es clara en cuanto al tema de la identidad, con la asimilación circunstancial de los protagonistas a un colectivo mayoritario ocultando su propia condición y poniendo de relieve los prejuicios y las amenazas de los humanos (el matoncito que hostiga a Luca y Alberto puede ser leído como un fascista) y luego planteando si una convivencia sería factible. Irónicamente, por lo prejuicios circundantes y dominantes y el temor, ambos chicos no atinan a considerar que su condición sea una ventaja. En cuanto al tema de la mimetización Luca tiende un inesperado puente con el filme Claroscuro.

No menor es el inteligente vínculo que establece la historia entre la identidad y la educación como horizonte. El conmovedor final quizás agregue otra polémica a las interpretaciones, que dejo abierta a los espectadores de la película.

Y por último: ¿el título de la película Enrico Casarosa es un guiño a la canción Luca de Raffaella Carrà?

An intense vintage spirit runs through this ultra-colorful and very Italian film about friendship and identity, with its facets of assimilation or mimicry and concealment due to the dangers of a full identity assumption.

Luca is a marine boy who lives happily with his family at the bottom of the sea and is dedicated to herding fish. He is forbidden to surface because humans consider his kind to be sea monsters and hunt them with their harpoons. But chance brings Luca to the surface, where he meets Alberto (another being like him), with whom he establishes a friendship and enters the world of humans.

Pixar’s film takes place in Portorosso, a rugged and charming little town on the Italian Riviera; Luca exudes an intense vintage “Italianness” that goes beyond certain stereotypes that he expressly holds. The plot is simple and revolves around the participation of the two friends in a triathlon to win a Vespa motorcycle (another Italian icon). To do this, they team up with Giulia, a fierce and curious girl who spends the summers with her father in the town. But Luca and Alberto live in constant fear that their identity (and condition) will be discovered and thus generate the hostility of the locals. In this sense, the threat also takes on a comic aspect embodied in a very successful animal character.

The film passes between physical humor, some Italian costumbrismo, melancholy and two or three intense emotional peaks. The animation is very nice, warm and colorful, but far from hyperrealism.

And finally we arrive at the field of interpretations, which are multiple. Although the film breathes an italic air at times like Call me by your name, I don’t agree that it necessarily reflects a gay or proto-gay friendship (beyond a funny visual joke that does point to sexual diversity). But I think that it is clear regarding the issue of identity, with the circumstantial assimilation of the protagonists to a majority group, hiding their own condition and highlighting the prejudices and threats of humans (the little bully who harasses Luca and Alberto can be read as a fascist) and then asking if a coexistence would be feasible. Ironically, due to the surrounding and dominant prejudices and fear, both boys fail to consider that their status is an advantage. Regarding the theme of mimicry, Luca builds an unexpected bridge with the film Passing.

No less is the intelligent link that history establishes between identity and education as a horizon. The poignant ending may add another controversy to the performances, which I leave open to viewers of the film.

And finally: is the title of Enrico Casarosa’s film a nod to the song of the same name by Raffaella Carrà?

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on June 20, 2022.

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Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

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