Landscapers

por Daniel Burman

Deslumbrante originalidad formal, en un collage narrativo con tonos que van desde una melancólica poesía hasta lo macabro y emocionalmente devastador, pasando por la comedia negra, en esta miniserie true crime donde brillan David Thewlis y una Olivia Colman que despliega una paleta de recursos expresivos tal que vuelve a superarse a sí misma.

Este drama policial true crime relata el caso del matrimonio de Susan y Christopher Edwards (Olivia Colman y David Thewlis), detenidos en 2014 luego de pasar 15 años ocultos en Francia y acusados y condenados a por lo menos 25 años de prisión por haber asesinado a los padres de ella y haberlos enterrado en el jardín trasero de su casa en Mansfield. Y esto no es spoiler porque es aclarado en los títulos iniciales.

Lo primero que llama la atención en Landscapers es su deslumbrante puesta en escena, con su originalísimo tratamiento del color, una oscilación permanente entre un crudo realismo y la evidencia de que estamos ante el artificio de una representación y una notable banda sonora. Por momentos se disuelven los límites entre el pasado de la pareja y su presente, lo vivido y lo imaginado, la realidad y la fantasía como consuelo y escape de este par de cinéfilos que venera al Gay Cooper de A la hora señalada y al Gerard Depardieu de El último subte de Truffaut. Pero el sólido guion de Ed Sinclair y Will Sharpe y la hábil dirección de este último logran que todo ese despliegue formal, en lugar de traducirse en confusión narrativa para el espectador, se convierta en una fascinación que favorece la conexión emocional con los personajes y la historia, a pesar (y acaso a causa) de ser una historia cuyo final conocemos.

La dualidad también se expresa en muchos otros aspectos. Uno de ellos el tono, que va de la comedia negra inglesa (en el comportamiento de los policías, por ejemplo), pasando por durísimas y clásicas escenas de interrogatorio policial inglés (donde se luce la implacable policía interpretada por Kate O’Flynn) y lo macabro, hasta una melancolía y tristeza poéticas, la ternura y el drama devastador a la hora de ir relatando el vínculo de Susan y Chris y la relación con los padres de ella y la escena del crimen. Otra ambigüedad, por supuesto, tiene que ver con creer en la inocencia de la pareja (que ellos sostuvieron en todo momento) o asumir que se trataba de un formidable par de fabuladores que obraron con premeditación, pero en una suerte de continuación de su mundo de fantasía cinematográfico. Completa el collage la inserción de breves fragmentos de informativos de la época que curiosamente obran como anticlímax.

Pero ninguno de estos aciertos formales y narrativos sería posible sin las extraordinarias actuaciones de Olivia Colman y David Thewlis. El amor que transmiten el uno por el otro, que los rescata de su solitaria desolación, es absolutamente palpable, incuestionable y conmovedor. Es a través de Susan, donde Colman despliega y transmite una paleta de emociones, que van de lo ingenuo e infantil a lo desgarrador, con su férrea y prodigiosa economía y graduación de recursos expresivos, donde se supera a sí misma, con lo que eso significa en una trayectoria como la suya.

Dazzling formal originality, in a narrative collage with tones that range from melancholic poetry to the macabre and emotionally devastating, passing through black comedy, in this true crime miniseries where David Thewlis and an Olivia Colman shine, displaying such a palette of expressive resources that once again surpasses itself.

This true crime police drama recounts the case of the marriage of Susan and Christopher Edwards (Olivia Colman and David Thewlis), arrested in 2014 after spending 15 years in hiding in France and charged and sentenced to at least 25 years in prison for having murdered a her parents and having them buried in the backyard of their Mansfield home. And this is not a spoiler because it is clarified in the initial titles.

The first thing that stands out in Landscapers is its dazzling staging, with its highly original treatment of color, a permanent oscillation between crude realism and the evidence that we are dealing with the artifice of a performance and a remarkable soundtrack. At times the boundaries between the couple’s past and their present, lived and imagined, reality and fantasy dissolve as consolation and escape from this pair of moviegoers who venerate Gay Cooper from At the appointed time and Gerard Depardieu from The last subway of Truffaut. But the solid script by Ed Sinclair and Will Sharpe and the skillful direction of the latter make that all this formal display, instead of translating into narrative confusion for the viewer, becomes a fascination that favors the emotional connection with the characters and the history, despite (and perhaps because) of being a history whose end we know.

Duality expresses itself in many other aspects as well. One of them the tone, which goes from the English black comedy (in the behavior of the policemen, for example), going through the harsh and classic scenes of English police interrogation (where the relentless police played by Kate O’Flynn shines) and the macabre, even a poetic melancholy and sadness, tenderness and devastating drama when recounting the bond between Susan and Chris and the relationship with her parents and the crime scene. Another ambiguity, of course, has to do with believing in the innocence of the couple (which they maintained at all times) or assuming that it was a formidable pair of storytellers who acted with premeditation, but in a kind of continuation of their world. of cinematic fantasy. The collage is completed with the insertion of brief fragments of news from the time that curiously act as anticlimax.

But none of these formal and narrative successes would be possible without the extraordinary performances of Olivia Colman and David Thewlis. The love they transmit for each other, which rescues them from their lonely desolation, is absolutely palpable, unquestionable and moving. It is through Susan, where Colman unfolds and transmits a palette of emotions, ranging from the naive and childish to the heartbreaking, with her iron and prodigious economy and graduation of expressive resources, where she surpasses herself, with what that means on a path like yours.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on January 4, 2022.

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Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

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