La escalera / The Staircase (HBOmax)

Las muertes de Kathleen: un estudio de la realidad y la justicia como relato en una de las series del año / The deaths of Kathleen: a study of reality and justice as a story in one of the series of the year.

por Daniel Burman

Drama conyugal, familiar, judicial y “metadocumental” basado en un caso real, la serie de Antonio Campos es un magistral estudio sobre la realidad (y la justicia) como relato, atravesado por el punto de vista y la ambigüedad, con una compleja estructura temporal que va revistiendo de nuevas capas y sentidos a los hechos, con grandes actuaciones de Colin Firth y Juliette Binoche y una interpretación portentosa de Toni Colette.

La serie aborda el famoso caso de Michael Peterson, acusado de haber asesinado a fines de 2001 a su segunda esposa Kathleen, ya desarrollado también en el documental francés homónimo que se emite por Netflix.

La escalera es una compleja serie que combina varios géneros. En primer término, es un drama conyugal y familiar donde se describe la dinámica de esa familia ensamblada integrada por Michael, su segunda esposa Kathleen y sus cinco hijos (cuyas filiaciones iremos desentrañando a medida que transcurre la serie), antes y después de la muerte de Kathleen. En segundo término, es un drama judicial que va siguiendo las alternativas de los juicios y apelaciones que transitó el acusado Peterson por el asesinato de su esposa y cómo se posiciona y acompaña esa familia esos avatares (que incluyen una fama repentina de Peterson muy superior a la que lograra como escritor). En tercer lugar, sigue la filmación del documental que siguió paso a paso los juicios y la vida personal de Peterson y su familia a medida que transcurrían los años; por lo tanto, aparecen su director, su productor y su montajista Sophie (Juliette Binoche) como personajes de la serie en una suerte de metadocumental que le agrega una capa tan inseparable como interesante al relato. Hay también algo de drama carcelario y, por último, tratándose de un posible asesinato, la serie se asoma al thriller.

El coguionista y codirector Antonio Campos presenta la historia de modo no lineal, con idas y vueltas en el tiempo que se remontan a los últimos meses con vida de Kathleen en un arco narrativo que se extiende hasta 2017, a lo largo de 18 años. Lejos de dispersar la atención, mediante un guion prodigioso que estructura con enorme inteligencia esa estructura temporal, las sucesivas vueltas a las mismas situaciones hacen que éstas adquieran nuevos significados, que tienen que ver con el cambio del punto de vista, las diferentes hipótesis y el desarrollo del juicio. De este modo, esas vueltas al pasado se vuelven cada vez más ominosas y el perfil de cada personaje se va enriqueciendo continuamente.

La dinámica familiar de La escalera es poco menos que fascinante. Colin Firth, en una gran actuación, da con el tono justo para pintar un personaje manipulador y fabulador, impenetrable y ambiguo, un escritor bisexual no muy exitoso y con ambiciones políticas que logra poner a todos a su servicio. Tan lograda está la composición de Firth (y la serie) que seguramente dividirá aguas entre los espectadores en cuanto a la percepción del personaje, lo que lleva también a la perturbadora reflexión sobre la relación entre personalidad y culpabilidad.

A diferencia del documental, la serie muestra que Sophie adquirirá un rol importante en la vida de Peterson (no es spoiler; esto ya está claro en el capítulo 1), un personaje que va creciendo a lo largo de los capítulos con una gran actuación de una Juliette Binoche casi irreconocible al comienzo. Si bien hay otras actuaciones destacadas (Odessa Young como una de las hijas, Rosemarie DeWitt como una de las hermanas de Kathleen, Parker Posey, como una de los fiscales) dentro de un elenco muy parejo, quien verdaderamente deslumbra con su actuación es Toni Collette en el rol de Kathleen. La variedad de gestos, los cambios repentinos de humor, la intensidad, la carga trágica que acumula su por momentos agobiado personaje es portentosa y se conjuga de manera perfecta con un relato cada vez más ominoso y una muerte sórdida.

En cuanto a lo formal, Campos despliega en los primeros capítulos virtuosos planos secuencia (a veces no del todo justificados), pero con el correr de los capítulos se “calma”. Uno de sus aciertos es encuadrar algunas escenas clave como planos fijos y generales, lo que las torna más angustiosas. En algunas secuencias, el uso del montaje paralelo resulta sumamente efectivo.

La escalera es, en definitiva, un magistral estudio sobre la realidad (y la justicia) como relato, atravesado por el punto de vista (el del juicio, el del documental, el de la propia serie) y la ambigüedad. Es justamente el personaje de la montajista, Sophie, quien reflexiona sobre la cuestión de lo que se muestra, lo que se oculta y lo que se interpreta, en esta serie que uno desea que no termine y que siga agregando capas y versiones.

Marital, family, judicial and “metadocumentary” drama based on a real case, Antonio Campos’ series is a masterful study of reality (and justice) as a story, crossed by point of view and ambiguity, with a complex temporal structure that It covers new layers and meanings to the facts, with great performances by Colin Firth and Juliette Binoche and a portentous performance by Toni Colette.

The series deals with the famous case of Michael Peterson, accused of having murdered his second wife Kathleen at the end of 2001, already developed in the French documentary of the same name that is broadcast on Netflix.

The staircase is a complex series that combines several genres. In the first place, it is a marital and family drama where the dynamics of that assembled family made up of Michael, his second wife Kathleen and their five children (whose affiliations we will unravel as the series progresses) are described, before and after death from Kathleen. Secondly, it is a judicial drama that follows the alternatives of the trials and appeals that the accused Peterson went through for the murder of his wife and how that family positions itself and accompanies those vicissitudes (which include Peterson’s sudden fame far superior to what he achieved as a writer). Third, follows the filming of the documentary that followed step by step the trials and personal life of Peterson and his family as the years passed; therefore, his director, his producer and his editor Sophie (Juliette Binoche) appear as characters from the series in a kind of meta-documentary. There is also some prison drama and, finally, in the case of a possible murder, the series leans into the thriller.

Co-writer and co-director Antonio Campos presents the story in a non-linear way, with twists and turns in time that go back to the last months of Kathleen’s life in a narrative arc that extends until 2017, over 18 years. Far from dispersing attention, through a prodigious script that structures this temporal structure with enormous intelligence, the successive returns to the same situations make them acquire new meanings, which have to do with the change of point of view, the different hypotheses and the trial development. In this way, these returns to the past become increasingly ominous and the profile of each character is continually enriched.

The family dynamic of The Staircase is nothing short of fascinating. Colin Firth, in a great performance, strikes the right tone to paint a manipulative and story-telling character, impenetrable and ambiguous, a not very successful bisexual writer with political ambitions who manages to put everyone at his service. So successful is the composition of Firth (and the series) that it will surely divide the waters among the viewers in terms of the perception of the character, which also leads to the disturbing reflection on the relationship between personality and guilt.

Unlike the documentary, the series shows that Sophie will acquire an important role in Peterson’s life (not a spoiler; this is already clear in chapter 1), a character that grows throughout the chapters with a great performance by a Juliette Binoche almost unrecognizable at the beginning. Although there are other outstanding performances (Odessa Young as one of the daughters, Rosemarie DeWitt as one of Kathleen’s sisters, Parker Posey as one of the prosecutors) within a very even cast, the one who truly dazzles with her performance is Toni Collette in the role of Kathleen. The variety of gestures, the sudden changes of mood, the intensity, the tragic charge that her at times overwhelmed character accumulates is portentous and combines perfectly with an increasingly ominous story and a sordid death.

As for the formal, Campos displays in the first chapters virtuous sequence shots (sometimes not entirely justified), but as the chapters go by he “calms down”. One of his successes is framing some key scenes as fixed and wide shots, which makes them more distressing. In some sequences, the use of parallel mounting is extremely effective.

The staircase is, in short, a masterful study of reality (and justice) as a story, traversed by the point of view (that of the trial, that of the documentary, that of the series itself) and ambiguity. It is precisely the character of the editor, Sophie, who reflects on the question of what is shown, what is hidden and what is interpreted, in this series that one wishes would not end and would continue to add layers and versions.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on June 10, 2022.

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