Great Freedom / Große Freiheit

Cuando el deseo y el amor homosexual constituían un peligro y un desafío / When homosexual desire and love constituted a danger and a challenge

por Daniel Burman

Esta notable película de Sebastian Meise no es el típico film carcelario pleno de vejámenes, violencia y sexo brutal, sino uno donde la nobleza y el amor pueden abrirse camino en los resquicios de un sistema donde la falta de libertad se cierne sobre su protagonista dentro pero también fuera de la prisión, gracias a un sistema legal que penaba la homosexualidad masculina en Alemania desde 1875 hasta bien entrado el siglo XX.

La película sigue las tres permanencias en una prisión alemana de Hans Hoffmann, condenado por la aplicación del párrafo o artículo 175 del Código Penal Alemán que consideraba ilegales las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino desde 1875, cuyas penas el régimen nazi intensificó y que siguió vigente varios años en la que fue Alemania Occidental.

Esta notable película del austriaco Sebastian Meise (ganadora del Premio del Jurado de la sección Un certain regard del Festival de Cannes 2021) podría enmarcarse entre dos situaciones irónicas, correspondientes al comienzo y al final de la odisea relatada. La primera ironía, relacionada con el título de la película, es que la ocupación de Alemania por los aliados no implicó para Hans la libertad, ya que éstos continuaron aplicando la legislación alemana. La segunda (y arriesgada por parte del director y coguionista) quedará a consideración del espectador.

Great Freedom transcurre en diferentes décadas, casi íntegramente en la prisión donde Hans purga sus condenas, siendo original la forma en la que el director pega los saltos entre las diferentes líneas temporales. Allí vemos la evolución de su relación con Viktor (Georg Friedrich) a lo largo de esas permanencias y sus vínculos con Leo (Anton von Lucke, a quien vimos en Babylon Berlin) y Oskar (Thomas Prenn, actor de la serie Biohackers).

De manera conmovedora pero con dureza y esa sequedad tan austriaca, el film nos muestra a un protagonista dispuesto a canalizar su deseo e incluso el amor, con todo lo noble que puede llegar a implicar, en las condiciones adversas del ambiente carcelario. Pero la película de Meise no es ese típico film carcelario pletórico de vejámenes, violencia y sexo brutal, sino uno con hombres procurando ayudarse y también amarse unos a otros a través de los resquicios que el sistema les permite y donde la falta de libertad se cierne sobre el protagonista dentro pero también fuera de la cárcel y sobre el espectador.

Dentro de un muy buen elenco, se destaca la extraordinaria actuación de Franz Rogowski (Undine, Transit, Franz), capaz de transmitir con el gesto, la voz y el cuerpo (y sus transformaciones físicas) y con una reconcentrada sobriedad todo el sufrimiento, la nobleza y el amor de su Hans.

This remarkable film by Sebastian Meise is not the typical prison film full of harassment, violence and brutal sex, but one where nobility and love can make their way through the cracks in a system where the lack of freedom looms over its protagonist inside but also outside of prison, thanks to a legal system that penalized homosexuality in Germany from 1875 well into the 20th century.

The film follows the three stays in a German prison of Hans Hoffmann, convicted of the application of paragraph or article 175 of the German Penal Code that considered homosexual relations between males illegal since 1875, whose penalties the Nazi regime intensified and that followed in force for several years in what was West Germany.

This remarkable film by the Austrian Sebastian Meise (winner of the Jury Prize in the Un Certain Regard section of the 2021 Cannes Film Festival) could be framed between two ironic situations, corresponding to the beginning and the end of the narrated odyssey. The first irony, related to the title of the film, is that the occupation of Germany by the allies did not mean freedom for Hans, since they continued to apply German law. The second (and risky on the part of the director and co-writer) will be left to the viewer’s consideration.

Great Freedom takes place in different decades, almost entirely in the prison where Hans is serving his sentences, the way in which the director hits the jumps between the different timelines being original. There we see the evolution of his relationship with Viktor (Georg Friedrich) throughout those stays and his links with Leo (Anton von Lucke, whom we saw in Babylon Berlin) and Oskar (Thomas Prenn, actor in the series Biohackers) .

In a moving but harsh way and with such an Austrian dryness, the film shows us a protagonist willing to channel his desire and even love, with all the noble that it can imply, in the adverse conditions of the prison environment. But Meise’s film is not that typical prison film full of harassment, violence and brutal sex, but one with men trying to help and also love each other through the loopholes that the system allows them and where the lack of freedom looms about the protagonist inside but also outside the prison and about the spectator.

Within a very good cast, the extraordinary performance of Franz Rogowski (Undine, Transit, Franz) stands out, capable of transmitting with gesture, voice and body (and its physical transformations) and with a concentrated sobriety all the suffering, the nobility and love of his Hans.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on May 17, 2022.

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