Euphoria — Temporada/Season 2

Una temporada con innegables aciertos pero que no supera la primera

por Daniel Burman

Euphoria 2 mantiene varias virtudes de la temporada 1 pero por momentos parece más engolosinada con los recursos narrativos y formales que despliega, poniéndolos a veces por delante del relato.

Euphoria es una serie compleja, por la manera en que presenta los vínculos y los conflictos y por sus aspectos formales. También resulta necesario establecer algunas comparaciones con la temporada 1 y analizar continuidades y rupturas.

La serie de Sam Levinson sigue atravesada por el dolor, el amor, la incomunicación y la pérdida en un mundo de amigos, amantes. novios, hermanos, padres y madres. Y muy centralmente también por las problemáticas de las adicciones a las drogas duras. En este aspecto, Euphoria 2 introduce escenas de inusual suspenso, dureza y violencia, incursionando decididamente en el thriller, con momentos reminiscentes de situaciones alla Breaking Bad.

El universo de personajes es casi el mismo, con muy pocas incorporaciones. Se mantiene la estructura coral, donde algunos secundarios de la primera temporada cobran un destacado protagonismo, a veces mediante las introducciones de los capítulos, verdaderas mini precuelas, consistentes en flashbacks que añaden información relevante sobre los personajes en cuestión.

Algunos son llevados a situaciones y conductas extremas que revelan facetas muy desagradables o incómodas; el autor se muestra menos piadoso con sus criaturas que en la temporada 1, realzando su complejidad, pero irónicamente a veces al filo del estereotipo. En cuanto a aquellas facetas, Zendaya protagoniza un capítulo prodigioso, uno de los mejores de ambas temporadas, un descenso a los infiernos donde actúa como un vendaval que seguramente le significará varias nominaciones y algún premio.

Las inquietudes formales en cuanto a la cámara, el montaje y la música siguen presentes, con una impronta por momentos más onírica. Pero el despliegue formal a veces parece más importante que lo que se relata, como si los realizadores estuvieran engolosinados con los recursos narrativos a expensas del contenido, lo que no sucedía en la primera temporada. De todos modos, se destacan momentos de gran intensidad emocional, de cruda violencia o de prolongado suspenso, así como varios destellos de humor y presenta algunos desnudos tanto o más audaces que los de la primera temporada.

La sofisticación formal llega a su clímax en dos capítulos de a ratos formidables, que constituyen un notable experimento metaficcional articulado en torno a una obra de teatro que escribe uno de los personajes precisamente sobre sí mismo y los demás personajes, en una compleja estructura de cajas chinas de ficción sobre la ficción que funciona como compendio y complemento de lo ya sabido y acaso alcanza sus mejores momentos en su veta autoparódica. Esto último se agradece en una serie que incluye algunos diálogos un tanto graves y sentenciosos y que despliega una oscuridad agobiante. Y por una vez, Euphoria de este modo escapa al punto de vista de Rue, ya que en general es ella la que va llevando adelante el relato mediante su voz en off.

Pero Euphoria 2 acarrea un problema tan involuntario como frecuente en series de varias temporadas sobre y con “adolescentes”: pasaron, pandemia mediante, más de dos años desde la temporada 1 y los chicos crecen. Estos actores y actrices rondan todos los 25 años y deben representar a adolescentes de 17 y 18… y se nota, con lo que a veces se resiente el verosímil ya que parecen una caricatura de sí mismos, sin perjuicio de que sus actuaciones sigan siendo muy buenas. Y no sé cómo le harán frente al paso del tiempo en la anunciada tercera temporada.

A season with undeniable successes but that does not exceed the first

Euphoria 2 maintains several virtues of season 1 but at times it seems more infatuated with the narrative and formal resources that it displays, sometimes putting them ahead of the story.

Euphoria is a complex series, due to the way it presents links and conflicts and due to its formal aspects. It is also necessary to establish some comparisons with season 1 and analyze continuities and ruptures.

Sam Levinson’s series continues to be crossed by pain, love, isolation and loss in a world of friends, lovers, boy and girlfriends, brothers, sisters, fathers and mothers. And very centrally also because of the problems of addiction to hard drugs. In this aspect, Euphoria 2 introduces scenes of unusual suspense, harshness and violence, decidedly delving into the thriller, with moments reminiscent of situations beyond Breaking Bad.

The universe of characters is almost the same, with very few additions. The choral structure is maintained, where some secondary characters from the first season take on a prominent role, sometimes through the introductions of the chapters, true mini-prequels, consisting of flashbacks that add relevant information about the characters in question.

Some are taken to extreme situations and behaviors that reveal very unpleasant or uncomfortable facets; the author is less merciful to his creatures than in season 1, enhancing their complexity, but ironically sometimes bordering on stereotype. As for those facets, Zendaya stars in a prodigious chapter, one of the best of both seasons, a descent into hell where he acts like a gale that will surely mean several nominations and an award.

The formal concerns regarding the camera, editing and music are still present, with a more dreamlike imprint at times. But the formal display sometimes seems more important than what is told, as if the filmmakers were infatuated with narrative devices at the expense of content, which was not the case in the first season. In any case, moments of great emotional intensity, raw violence or prolonged suspense stand out, as well as various flashes of humor and it presents some nudity that is as bold or more audacious than that of the first season.

The formal sophistication reaches its climax in two chapters of formidable moments, which constitute a remarkable metafictional experiment articulated around a play that one of the characters writes precisely about herself and the other characters, in a complex structure of Chinese boxes of fiction about fiction that works as a compendium and complement of what is already known and perhaps reaches its best moments in its self-parodic vein. The latter is appreciated in a series that includes some somewhat serious and sententious dialogues and that displays an overwhelming darkness. And for once, Euphoria thus escapes Rue’s point of view, since she is usually the one carrying the story forward through her voiceover.

But Euphoria 2 carries a problem that is as involuntary as it is frequent in multi-season series about and with “teenagers”: more than two years have passed since season 1, through a pandemic, and the boys are growing up. These actors and actresses are around 25 years old and must represent teenagers of 17 and 18… and it shows, with which the credible sometimes suffers since they seem like a caricature of themselves, without prejudice to the fact that their performances continue to be very good. And I don’t know how they will cope with the passage of time in the announced third season.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on June 4, 2022.

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Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

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Impresiones de Daniel Burman

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