Chloe

por Daniel Burman

Chloe es una serie que navega morosamente y sin demasiada fortuna entre el drama y el thriller psicológico, donde sí cabe destacar a Erin Doherty, componiendo a una impostora que combina la tristeza, la duda, la determinación y una obsesión psicopática y por momentos exasperante que acaso atente contra una felicidad posible.

Becky es una empleada temporaria afecta a seguir la vida de las clases acomodadas por Instagram, en particular la de Chloe. Cuando se entera del suicidio de esta última, Becky procurará entrar en contacto con su entorno para averiguar la razones y circunstancias de su muerte.

Chloe es una serie que encara varias cuestiones y géneros (el drama, el thriller psicológico), lo que puede ser visto como una virtud, cuando esa combinación resulta sinérgica o como un defecto cuando la mezcla denota indecisión o falta de cohesión narrativa. Me inclino a considerar más lo segundo.

No creo que la serie sea un estudio sobre la adicción a las series sociales y sus mundos perfectos. Más temprano que tarde constatamos que Becky (ciertamente una joven insatisfecha) no se limita a ser una observadora procurando una evasión pasiva de su realidad, sino que sabe utilizar la información que releva en las redes como impostora, en impensados anticipos de lo que será su mayor impostura.

También el incierto verosímil inicial sobre su obsesión por Chloe cobrará pronto cierto sentido general y otros cambiantes a medida que el personaje vaya cumpliendo ciertas etapas. Son los objetivos de Becky los que en ciertos momentos entran en conflicto entre sí, por los profundos cambios que se van operando en su vida. Siempre estará presente un conflicto de clase, ya que Becky (como Sasha) logra relacionarse con el adinerado entorno de Chloe y de golpe, vislumbra la posibilidad del ascenso social real, desviándola de su objetivo inicial, pero ¿cuál era ese objetivo inicial y principal? Cabe apuntar que Becky se “infiltra” aparentemente con demasiada facilidad en ese círculo, lo que vuelve a resentir el verosímil de una serie que apuesta a la tensión de que sea descubierta su impostura y que incluso la ponga en peligro.

En este punto, es cierto que la trama tiene cierto tono de historia de Patricia Highsmith, por su manera de abordar la identidad (la referencia sería El talentoso Mr. Ripley) y la indefinición entre crímenes reales e imaginarios que acechan a la protagonista (y al espectador). También hay un poco de Vértigo, de Rebecca y de Luz de gas…. Becky sufre una especie de metamorfosis mientras debe seguir lidiando con una convivencia con una madre (en la que acaso sea la mejor subtrama) que se va sumergiendo en una demencia senil prematura donde su propia identidad y la de su hija se van también desdibujando.

Los (demasiados) capítulos de cerca de una hora de la serie dirigida por Amanda Boyle y Alice Seabright transcurren por momentos con una excesiva morosidad y están surcados frecuentemente por (en algunos casos) reiterativos y breves flashbacks. Erin Doherty (la Princesa Ana de The Crown) está muy bien en el papel ambiguo de una impostora que combina la tristeza, la duda, la determinación y una obsesión psicopática y por momentos exasperante que acaso atente contra una felicidad posible.

Chloe is a series that navigates slowly and without much success between drama and psychological thriller, where Erin Doherty stands out, composing an impostor who combines sadness, doubt, determination and a psychopathic and at times exasperating obsession that perhaps it attempts against a possible happiness.

Becky is a temporary employee affected by following the life of the classes accommodated by Instagram, in particular Chloe’s. When she finds out about the suicide of the latter, Becky will try to get in touch with those around her to find out the reasons and circumstances of her death.

Chloe is a series that addresses various issues and genres (drama, psychological thriller), which can be seen as a virtue, when that combination is synergistic, or as a defect when the mixture denotes indecision or lack of narrative cohesion. I am inclined to consider the latter more.

I don’t think the series is a study in social series addiction and its perfect worlds. Sooner rather than later we find that Becky (certainly a dissatisfied young woman) is not limited to being an observer seeking a passive escape from her reality, but that she knows how to use the information she reveals on the networks as an impostor, in unexpected anticipations of what will be her future. biggest imposture.

Also the initial uncertain plausible about her obsession with Chloe will soon take on a certain general sense and other changing ones as the character goes through certain stages. Becky’s goals are the ones that conflict with each other at certain times, due to the profound changes that are taking place in her life. A class conflict will always be present, since Becky (as Sasha) manages to relate to Chloe’s wealthy environment and suddenly glimpses the possibility of real social ascent, diverting her from her initial objective, but what was that initial and main objective? It should be noted that Becky apparently “infiltrates” that circle too easily, which again resents the plausibility of a series that bets on the tension that her imposture is discovered and that it even puts her in danger.

At this point, it is true that the plot has a certain tone of Patricia Highsmith’s story, due to her way of approaching identity (the reference would be The Talented Mr. Ripley) and the lack of definition between real and imaginary crimes that lie in wait for the protagonist (and to the viewer). There is also a bit of Vertigo, Rebecca and Gaslight…. Becky undergoes a kind of metamorphosis while she must continue to deal with living with a mother (in what is perhaps the best subplot) who is immersing herself in a premature senile dementia where her own identity and that of her daughter are also becoming blurred.

The (too many) one-hour chapters of the series directed by Amanda Boyle and Alice Seabright pass at times with excessive delay and are frequently crossed by (in some cases) repetitive and brief flashbacks. Erin Doherty (Princess Anne of The Crown) is very good in the ambiguous role of an impostor who combines sadness, doubt, determination and a psychopathic and at times infuriating obsession that perhaps undermines a possible happiness.

Originally published at http://impresionescinefilas.wordpress.com on July 12, 2022.

--

--

Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música

Love podcasts or audiobooks? Learn on the go with our new app.

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store
Impresiones de Daniel Burman

Impresiones de Daniel Burman

Impresiones, apuntes y reseñas críticas con claves de lectura y análisis sobre cine, series, libros, teatro y música